En un despliegue de solidaridad que trascendió las distancias geográficas para tocar la fibra más sensible de nuestra sociedad, el sur del Valle del Cauca se vistió de fiesta. Una memorable jornada de apoyo humanitario logró congregar y beneficiar a 560 personas, entre adultos mayores y población con discapacidad, reafirmando que la empatía es el motor más poderoso de transformación social.
El evento se convirtió en un punto de encuentro para la alegría, abarcando a habitantes de seis municipios, el corregimiento de Rozo en Palmira, y las poblaciones de Candelaria, Pradera, El Cerrito, Guacarí y Florida. En estos territorios, donde la riqueza cultural y la calidez de su gente son protagonistas, la Fundación estrechó lazos de fraternidad y bienestar, demostrando que la unión de esfuerzos multiplica la felicidad.
Más allá de la entrega de ayudas tangibles que incluyeron enseres y kits diseñados para aportar confort a la vida diaria, lo que verdaderamente marcó la jornada fue el caluroso intercambio humano. Los asistentes fueron los invitados de honor en un espacio inclusivo lleno de lúdica y respeto. Las sonrisas de nuestros mayores y el entusiasmo visible de las personas con discapacidad iluminaron el recinto, convirtiendo la logística en una auténtica celebración de la vida y la convivencia.
A través de actividades recreativas, culturales y artísticas, se exaltaron los valores y las capacidades de cada asistente. Al cierre del evento, el sentimiento generalizado fue de inmensa gratitud; con palabras llenas de emoción, los beneficiarios enviaron un mensaje de agradecimiento a la Dra. María Luisa y a la Fundación, reconociendo en su labor incansable no solo un apoyo invaluable, sino un gesto de amor genuino que les recuerda lo importantes que son para la sociedad.















